Ventajas y desventajas de la autopublicación

Ventajas y desventajas de la autopublicación

Son muchos los lectores que me preguntan cuándo decidí autopublicar mis libros, por qué consideré que era la mejor opción y cómo ha sido mi experiencia trabajando con editoriales de autopublicación. La pregunta suele venir acompañada de otras: ¿merece la pena?, ¿es tan complicado como parece?, ¿se puede llegar a los lectores sin el respaldo de una editorial tradicional?

En este artículo te cuento por qué tomé aquella decisión, qué me encontré por el camino y cuáles son, desde mi experiencia, las ventajas y desventajas de la autopublicación. Porque publicar un libro es una aventura, sí, pero conviene saber que las aventuras literarias también tienen facturas.

¿Por qué autopublicar un libro?

«Quiero publicar mi obra, pero creo que ninguna editorial va a leerme ni a darme una oportunidad». Ese fue uno de los pensamientos más arraigados durante el proceso de escritura de mis dos primeros libros. Y, a día de hoy, todavía me acompaña mientras escribo mi primera novela. ¿Falta de confianza o exceso de realismo? Un poco de ambas cosas, supongo. La inseguridad también tiene una imaginación prodigiosa.

En la era del marketing y las redes sociales, las editoriales tradicionales buscan productos con posibilidades de venta. Y, cada vez más, parte de esa búsqueda de talento se traslada a Internet: escritores que ya cuentan con una comunidad de seguidores, una presencia reconocible y cierta visibilidad. Al fin y al cabo, llegar a los lectores antes incluso de publicar puede convertirse en una ventaja nada desdeñable.

No significa que las editoriales tradicionales no apuesten por el talento o que no estén dispuestas a descubrir nuevas voces. Pero, si no has conseguido darte a conocer en las redes sociales, no has invertido en publicidad o no has llegado a tiempo a ese escaparate inmenso que es el ciberespacio, puede resultar mucho más complicado que una editorial confíe en tu obra y, sobre todo, en sus posibilidades comerciales.

Conviene recordar algo que a veces olvidamos entre metáforas, manuscritos y noches en vela: una editorial es también una empresa. Tiene que pagar facturas, mantener su actividad y obtener beneficios. La literatura puede ser un arte, pero el sector editorial no vive precisamente del aire.

¿Un libro es peor por estar autopublicado?

Rotundamente, no. Aunque, como siempre, la última palabra la tienen los lectores.

Por autopublicación entendemos la decisión de prescindir de una editorial tradicional para llevar al mercado uno o varios libros. Esto implica que los gastos derivados de la edición y la promoción corren por cuenta del propio autor. A cambio, también es él quien recibe el beneficio económico que queda una vez descontados los costes.

Dicho de otro modo: asumes más responsabilidades, pero también tienes un mayor control sobre tu obra y sobre el recorrido que quieres darle. La libertad tiene sus encantos; la letra pequeña, como suele ocurrir, también existe.

Ventajas de autopublicar un libro

  1. Libertad para elegir la editorial y a los profesionales que trabajarán contigo. Puedes seleccionar a quienes te inspiren más confianza y te gusten por su forma de trabajar. La maquetación y el diseño se realizarán bajo tu criterio y supervisión. Y esto cobra especial importancia cuando llega uno de los momentos más emocionantes del proceso: elegir la portada y a la persona que va a darle forma. Porque sí, la cubierta importa. Y mucho.
  2. Control del presupuesto y de los tiempos. Puedes adaptar el presupuesto al número de páginas y de ejemplares que necesites, de acuerdo con tus objetivos de venta. También puedes fijar el precio de tu obra, tanto en papel como en formato digital, y decidir cuándo saldrá a la venta o cuándo celebrarás su presentación pública. Tú marcas el calendario, sin tener que esperar a que una maquinaria editorial decida cuándo le toca el turno a tu libro.
  3. Un mayor margen económico por ejemplar vendido. Te ahorras el porcentaje del beneficio que se llevan las librerías físicas por tener tu obra en sus estanterías y el correspondiente a la distribuidora. Sin duda, esta es una de las ventajas más atractivas. ¿Te imaginas invertir tantísima ilusión, creatividad y esfuerzo en escribir un libro y recibir únicamente un 10 % del beneficio por cada ejemplar vendido? Sí, ese 10 % del total que puede quedar cuando intervienen tantos intermediarios en el proceso de venta de una editorial tradicional. La literatura es vocacional, pero eso no significa que tengamos que renunciar a hacer números.
  4. Plena libertad de escritura. Puedes publicar lo que se te ocurra y abordar la temática que desees, siempre dentro de los límites legales y de las condiciones que puedan establecer los profesionales con los que trabajes. No tienes que adaptar tu obra a una línea editorial concreta ni convencer a nadie de que tu historia encaja en su catálogo. El libro es tuyo y la decisión también.
  5. Tu obra no tiene por qué desaparecer de las estanterías. Al autopublicar, tú decides cuánto tiempo quieres mantener tus libros disponibles. No dependes de que una editorial decida descatalogarlos porque ya no encajan en su catálogo o porque han dejado de resultar rentables. Tú decides la vida de tus libros.
  6. Presencia en plataformas de venta online. Puedes conseguir que tu obra esté disponible en plataformas como Amazon o Agapea, tanto en papel como en formato digital, siempre que contrates esta opción.

Y si después de leer estas ventajas todavía te frena la falta de confianza —o ese pequeño comité de críticos que todos llevamos dentro y que suele reunirse justo cuando estamos a punto de hacer algo importante—, déjame darte un último argumento para pensártelo.

¿Te suenan estos libros o sus autores?

  • Beatrix Potter – Peter Rabbit.
  • Federico Moccia – A tres metros sobre el cielo.
  • E. L. James – Cincuenta sombras de Grey.

Sus obras fueron autopublicadas inicialmente en pequeñas tiradas de 250 ejemplares. Meses después, comenzaron a traducirse a distintos idiomas y llegaron a los escaparates de algunas de las mejores librerías del mundo.

No todos los libros autopublicados tendrán ese recorrido, por supuesto. Pero tampoco conviene confundir el punto de partida con el destino. A veces, una historia solo necesita encontrar a sus primeros lectores para empezar a caminar.


Desventajas de autopublicar un libro

No todo son ventajas, y sería poco honesto contarte únicamente la parte bonita del asunto. La autopublicación también exige trabajo, paciencia y una buena dosis de responsabilidad.

  1. Asumes todos los gastos de publicación. La edición, la maquetación, el diseño, la impresión y otros servicios que puedas necesitar corren por tu cuenta. Pero hay otra manera de mirarlo: estás creyendo en ti mismo e invirtiendo en tu proyecto y en tu sueño. Eso sí, conviene hacerlo con un presupuesto realista y sabiendo en qué estás invirtiendo.
  2. El marketing también es cosa tuya. Los ejemplares no se venden solos. Por mucho cariño que hayas puesto en escribirlos, los libros no salen a buscar lectores por iniciativa propia. Tendrás que recurrir a distintas técnicas para promocionarlos y comercializarlos. En muchos casos, es un proceso largo, minucioso y constante. Y, aunque existen numerosas formas de dar visibilidad a una obra, pocas cosas funcionan tan bien como el boca a boca: que un lector disfrute de tu libro y decida recomendárselo a otra persona. No hay campaña publicitaria que sustituya del todo a esa recomendación sincera.
  3. Te conviertes en responsable de todo el proceso. Ya no eres solamente el autor: también tendrás que ejercer de editor, publicista y vendedor. Cada decisión pasa por ti y cada etapa exige tu atención. Es una responsabilidad considerable. ¿Entiendes ahora por qué algunos escritores llamamos a nuestros libros «hijos»? Los escribimos, los cuidamos, los lanzamos al mundo y después nos pasamos la vida pendientes de cómo les va.

¿Cuáles son las mejores editoriales de autopublicación?

Siempre contesto lo mismo: afortunadamente, la mayoría de las páginas web de estas editoriales muestran sus tarifas. Además, puedes llamar, preguntar y plantear todas las dudas que tengas sin ningún compromiso. Mi consejo es que compares presupuestos, servicios y condiciones antes de tomar una decisión. No te quedes únicamente con el precio: también importa saber quién va a acompañarte durante el proceso.

Mi experiencia fue primero con ViveLibro Editorial y, posteriormente, con Hilatura Editorial. Mi valoración de ambas fue muy satisfactoria.

A las ventajas que he mencionado anteriormente puedo añadir otros aspectos que para mí fueron especialmente importantes:

  • Las sugerencias y propuestas de mejora.
  • La calidad de los acabados en la maquetación y la impresión.
  • La disponibilidad y el apoyo durante el proceso.
  • La empatía ante las dudas, los nervios y las inseguridades que aparecen cuando tienes entre manos algo tan personal.
  • La visibilidad que ofrecieron a mis libros en sus redes sociales de manera gratuita.
  • El envío de algunos ejemplares a blogueros para que pudieran reseñarlos.
  • La seguridad y la tranquilidad de contar con asesoramiento en cuestiones legales.

Porque publicar un libro no consiste únicamente en convertir un archivo de Word en un objeto que puedas colocar en una estantería. Hay decisiones, detalles y pequeños sobresaltos que forman parte del camino. Y se agradece mucho encontrar profesionales que sepan acompañarte sin hacerte sentir que estás preguntando demasiado.

Si después de leer las ventajas y desventajas de la autopublicación todavía tienes alguna duda, estaré encantada de ayudarte desde mi experiencia.

Y, sobre todo, no dejes que el miedo a no encontrar una editorial, a no vender suficientes ejemplares o a no estar a la altura decida por ti antes de tiempo.

Los libros también necesitan que alguien se atreva a sacarlos al mundo.

¡Mucha suerte con tu sueño!


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